Un teatro sin palabras, en acción
- 16 nov 2022
- 4 min de lectura
Por Elisdey Gómez Porras, Manuela Yarde Congote
Imagínese usted en una sala de teatro, luces apagadas, a la espera del inicio de una obra teatral en la que tendrá una experiencia diferente, no escuchará un guion o un sonido por parte de los actores, todo será por medio de la vista y el tacto, una obra presentada por la población sorda. En Medellín hay aproximadamente 20 teatros dedicados al entretenimiento de la ciudadanía, pero ninguno hecho por y para personas sordo, sin embargo, existen corporaciones y personas independientes que les da inclusión a esta población por medio del arte, entre esas entidades se cuenta con La Rueda Flotante, una corporación creado en el año 2012 con el fin de crear experiencias artísticas y sensibles al lenguaje, accesibles e inclusiva.
La Rueda Flotante es una fuente para dar voz a quienes la sociedad llega a ponera un lado por su condición auditiva, sin conocer que las personas sordas también participan en la construcción de una sociedad, mediante una capacidad diferente de percibir el mundo. A través del arte sensorial la Rueda Flotante inició como una manera de abrir el espacio a las personas con síndrome de down y discapacidad cognitiva, gracias a una función teatral con personas sordas Juan Diego Zuluaga, fundador de la organización decidió abrir junto con la Asociación Antioqueña de Sordos tras un taller gratuito, abierto para los jóvenes sordos del Valle de Aburrá. En el 2013 se crea la primera obra de teatro y danza.

La gestualidad es aún más determinante en el teatro señante. Foto: La Rueda Flotante - Gabriel Ortiz.
Siga imaginando un mundo donde no pueda escuchar, donde tenga que expresarse por medio de señas para darse a entender en esta ciudad llamada Medellín ¿qué haría usted sumergido en la ciudad sin escuchar?

<< Juan Diego Zuluaga, director de La Rueda Flotante. Foto: Cortesía.
La lengua de señas con la que una persona con discapacidad auditiva se comunica no usa palabras y no tiene escritura, solamente los rasgos manuales y faciales se unen y logran códigos de comunicación. Para la Rueda Flotante esto no fue impedimento para su primera obra llamada “La Marcha del Durmiente”, una reflexión sobre el conflicto en Colombia: un campesino reclutado a la fuerza en el campo, que muere por una mina antipersonal; en el escenario se hacía una danza de flores de guerreros y aparecía entre plásticos gigantes el cuerpo del campesino.
Ahora bien, ¿se imagina usted pertenecer a un grupo de minoría que es violentado, excluido y hasta exterminado?
Pues este teatro elaboró una segunda obra de personas con discapacidad auditiva, explicando la historia de la inclusión de las personas sordas, desde sus inicios mostrando realidades como la poca inclusión, que en la historia fueron exterminados en los campos nazis por interpretar lenguaje de señas, por pensar diferente, y sobre el lenguaje de señas manejado por las personas oyentes.
Pero volvemos a la raíz de todo ¿cómo hacen para relacionarse con personas oyentes en Medellín?
Resulta que las personas con discapacidad auditiva pueden ser bilingües ¿cómo así que bilingües? Sí, ellos pueden aprender a escribir el español, el inglés, francés etc y así se pueden comunicar con las personas oyentes. Así fue como en el 2016 en la Rueda Flotante aparecieron Sebastián Arenas y Cristian Jaramillo y Geraldine, con ellos se organizó un nuevo grupo y empezaron a hacer teatro de sordos, Sebastián empezó a ser el director de teatro de sordos entendiendo que existen diferentes técnicas según Juan diego Zuluaga son: Teatro señado (que son diálogos en lengua de señas), la pantomima natural de sordos y vernáculo visual (raíz visual) la crearon sordos en Estados Unidos en los años 40 y se fue mejorando.
Luego de esto, debido a que fueron bilingües, lograron pasar a las universidades haciendo sus diferentes carreras profesionales y además son un grupo de teatro señado, con reconocimiento en el país, pero siguieron su camino aparte de La Rueda Flotante y consolidaron un grupo llamado: Casa Señante, desde 2021.
Después de estar sumergidos en el teatro de sordos ¿cómo será enseñar teatro en esta cultura?

Dairo Ospina, director teatral en la U. Católica Luis Amigó. Foto: Elisdey Gómez >>
Dairo Ospina es director de teatro de la Universidad Católica Luis Amigó, ha trabajado aproximadamente 3 años con esta población y además lo hizo durante 12 años en el SENA, rodeado de aprendices sordos; en este lugar empezó a hacer un trabajo sobre el manejo del pánico escénico junto a los aprendices y personas sordas. Sin embargo, no fue un proceso difícil, debido a que la comunidad sorda no vive del qué dirán sino que se centran en la comunicación de ellos y no en lo que estará pensando de ellos, según explica.
“Hice una obra llamada La Voz de Mi Cuerpo, una presentación que trabajé tanto con las personas sordas como con las que no. Me impacté mucho con el resultado, porque con nosotros, los que podemos oír, me demoré cuatro meses montando todo, en cambio con la población sorda me demoré un mes y medio en todo el proceso, eso es increíble, incluso ensayabamos menos horas y el resultado fue increíble.. Ellos tienen una capacidad de retener muy diferente a nosotros”, menciona Dairo Ospina.
Se ha estigmatizado a la población sorda por el simple hecho de no poder escuchar lo que hay a su alrededor. Sin embargo, se puede percibir que desarrollan otras capacidades que les permiten ser parte de la civilización, pero como sociedad no se logra dimensionar la capacidad tan amplia que tienen estas personas, sin tener en cuenta además que viven bajolos mismos deberes y derechos que aquellos que no han tenido una pérdida gradual de la escucha, ellos sienten ese rechazo solo por comunicarse de una manera diferente.
La población sorda es una comunidad abierta a aquellos que quieran acercarse. Incluso, les dan nombre a las personas según sus características con el fin de identificarlos y así cuando se presenten ante otras personas sordas lo hagan por medio de la señal dada.
Las instalaciones de La Rueda flotante promueven una experuiencia multisensorial al público.
Fotos: Manuela Yarce - Elisdey Gómez.













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